Fantasía de una noche

En las sabanas frías reposaban nuestras piernas desnudas húmedas de sudor, nuestra piel brillaba con el contraste del televisor recién encendido en busca de algo para ver, nuestra circulación apenas comenzaba a apaciguarse luego de una noche movida de baile y sudor. Al lado en nuestras mesitas de noche reposaba deliciosa y helada una cerveza. Mientras descansábamos nos mirábamos en complicidad riendo y recordando lo divertido que había pasado hace un rato… que buen finde, ya nos merecíamos un descanso de amigas así.
Ya iba siendo la 1:00 am, tomé mi teléfono para ver algunos estados y elegir fotos que íbamos a subir.
En linea, mi esposo aun estaba despierto, así que decidí escribirle:
– Hola amor, que tal tu finde?
– Muy bien, se entraron rápido hoy!
– Si, nos dejaron iniciadas porque hubo un apagón.
– ¿Iniciadas? ¡pues acaben entre ustedes dos solitas! – dijo él con un tono de broma picante…
Miré a mi amiga que estaba a mi lado mas prendida que yo. -oílo, le dije riendo.
Tras 2 segundos de silencio escribí: Listo! te hacemos vídeo llamada y ¿tu nos vas diciendo qué hacer?
Realmente estábamos muertas de la risa, esperando a ver con que emojis locos iba a responder o cómo se iba a salir de esa broma; para sorpresa nuestra dijo: Espero su llamada con la carita del diablito.
Nos miramos atonitas y más risa nos dío!. -Llámalo pues! dijo mi amiga y marcó el icono de camara.
Un tono, dos tonos… mi corazón comenzó a acelerarse aunque incrédulo. Me di un sorbo grande de cerveza para bajar la oleada de calor que sentí en el rostro.
Cuando contestó estaba recostado cómodamente en nuestra cama, sin camisa y con cara expectante, yo lo miraba y no creía. – En verdad nos quería ver en algo hot?- en lugar de gozarnos por ebrias y convencernos de dormir.
-Así de lejos no van a hacer nada! exclamó. Ubiquen el celular en la cómoda y comiencen por acariciarse los brazos, mientras lentamente, la una le quita la blusa a la otra. Nos miramos y como dos sumisas ovejas obedecimos la orden de pastoreo sin replicar. De ahí en adelante, su voz nos guiaba, nosotras concedíamos absolutamente excitadas y embriagadas por un deseo intenso.

Un par de pieles suaves rosándose botón tras botón iban quedando despojadas de cual quier tipo de tela que pudiera cubrirlas; la cercanía confundía nuestros alientos dulces con sabor a licor, nuestros labios y lenguas se entrelazaban profundamente, dos pares de senos se unieron en un confortable choque, nuestros pezones erectos comenzaron a tocarse entre si produciendo un palpitar interminable en nuestros clítoris que de inmediato se hincharon. Tomé sus senos entre mis manos y me dispuse a chuparlos, estaba encima de mi amiga, ella me miraba con la característica chispa de malicia que brillaba siempre en sus ojos oscuros, observó como mis labios rodeaban sus pezones, tomó el celular y lo acerco para que mi esposo que se percibía jadeante tuviera un mejor panorama, yo por mi parte estrujaba sus senos con mis manos, amasándolos con fuerza y lujuria. Una gota de excitación comenzó a mojar mi entrepierna, provocando que mis labios vaginales resbalaran entre si; con la mano fría por el vaso de cerveza mi amiga deslizó su dedo medio en mi vulva, separando mis labios vaginales con su dedo anular e indice para hacer una presión circular en mi clítoris, la sensación suave y delgada de su dedo era nueva, estremecedora, no concebía sentir tanto placer en la ausencia de la brusquedad de un dedo masculino, sin embargo ahí estábamos los tres, un espectador y dos amantes amatiste en la fantasía lésbica mas cliché del planeta. La velocidad en la mano derecha de mi amiga fue aumentando con forme veía que mis caderas se contraían y su mano continuaba mojándose con todos mis fluidos. Una vez mas y al unisono lanzamos una mirada al celular para ver a mi esposo, quien nos aguardaba excitado con su pene erguido entre las manos y sus mejillas ruborizadas, gotas de sudor se veían en su pecho y las venas brotadas en sus hombros fueron un potente detonante para reanudar nuestra guerra de lenguas. Con mi mano conduje la suya para que sus dedos me penetraran, moví su muñeca de adentro hacia afuera y de arriba hacia abajo como lo hacia regularmente con mi vibrador, con la palma de su mano seguía frotando enérgicamente mi clítoris cada vez mas grande.
Mi amiga sacó sus dedos muy despacio de mi vagina, casi como una tortura o el éxtasis inminente de querer enloquecer todas las terminaciones nerviosas de mis labios vaginales, mis gemidos eran música rítmica que anticipaban un orgasmo, con ambas manos se prendió de mi pelvis y con su lengua subió desde mi pubis hasta mi ombligo, mientras me miraba fijamente con esa risita de mala. – Ay amiga devúelvete y chúpamela! le grite tomándole su negro y sensual cabello negro amazónico. Sin poner problema y como invitada a degustar un postre sentí cada una de sus papilas gustativas saboreándome. Un largo mmmmmmhhhhhhh apenas pudo contener todo lo que sentía, es como si leyera mi pensamiento, mis deseos y en cada lamida que daba por mi vulva yo moría y volvía a nacer, fue lenta y firme, sentía como mi vagina quería absorberla, devorarsela por completo y esa ansiedad aumentaba mi excitación, sus uñas se enterraron en mis glúteos y también un poco su lengua se fue enterrando en mi, volvió a salir de paseo por mis labios vaginales y suavemente mordisqueo mi labio derecho. – Que rico lunar- dijo gimiendo. Sentí un poco de pena de hallarme en esa inimaginable situación, la pena se me paso rápido porque con sus dos labios de adhirió y chupó deliciosamente mi clítoris mientras con su lengua jugaba como lamiendo un bombón al que quieres sacarle el centro liquido. Una sensación fogueante se apoderó de mi rostro, me quemaba, abrí los ojos con fuerza y el techo me daba vueltas, sentía que perdía todas las fuerzas de mis brazos, porque todas mis energías estaban explotando en mi vulva prisionera de su boca. Con temblor en las piernas me desmadejé para tomar nuevamente aliento, mi vientre era el agitado mar que choca contra el acantilado, las gotas de sudor recorrían mi pecho, dibujaban mis senos, miré a mi amiga que cual animal carnívoro aun se saboreaba pasando su lengua por sus labios hinchados y enrojecidos. Se acerco a mi sonriendo, nos besamos frenéticamente como adolescentes estrenando los labios y en un acople perfecto nuestros montes de venus se encajaron, ambas con las vulvas inundadas de fluidos nos resbalábamos piel a piel, arremetiendo una con la otra, balanceando nuestras pelvis y chocando nuestros labios que se besaban entre piernas. queriéndose absorber con hambre lujuriosa. Giramos, volteamos hasta que el sonido de batería agotada nos volvió a la realidad, casi tan en shock estaba mi esposo al otro lado de la pantalla como nosotras. Nos miramos los tres como jugando ping pong con las miradas sin decir una palabra, un estallido de risa nerviosa rompió el ensordecedor silencio y todos reíamos extasiados sin podernos controlar. No se que pasaba por las mentes de ambos, por la mía no pasaba nada – yo solo levitaba-
Saliendo del susto dije: Bueno se va a descargar el celular y hay que dormir. Todos implícitamente sabíamos que este era un secreto que nos calentaría cada que lo recordáramos pero que había nacido y muerto allí mismo.

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