Cerca de la tarima, lejos del plan

Cerca de la tarima, lejos del plan

Subí las escaleras con más seguridad que la primera vez, sintiendo que esa noche sería diferente. Algo me lo decía… No sé si era la emoción, la curiosidad o esas mariposas que aparecen cuando sabes que vas a vivir algo fuera de lo habitual.

Nos registramos y dejamos la ropa en los lockers. Después salimos tomados de la mano para ubicarnos en la mesa que teníamos reservada, cerca de la tarima. Queríamos ver un show de masaje erótico que había esa noche.

Mientras caminábamos hacia los sofás, una de las hosts nos llamó para saludarnos. Me giré y, ¡madre mía!, sus pechos prácticamente estaban en mi cara. Me quedé como congelada unos tres segundos mientras mi cerebro procesaba la escena. Jajajaja. Yo también estaba en lencería, obvio, pero digamos que iba un poquito más cubierta. Ella llevaba una malla que parecía hecha más para adornar el cuerpo que para taparlo.

Mi esposo me miró con cara de «¡ups!». Ella, en cambio, estaba tan tranquila, como si nada. Nos regaló una gran sonrisa y nos extendió dos shots orgásmicos de bienvenida para ir calentando la noche.

Cuando me entregó el mío, noté que miraba mi mano y soltaba una risita pícara, como si supiera algo que yo todavía no.

Nos sentamos. Allí las mesas no son para dos personas: son sofás redondos donde caben dos o tres parejas, con una mesa central que al principio sirve para apoyar los tragos y después… bueno, para quién sabe qué más. Jejeje.

La siguiente pareja que llegó era más tímida que nosotros. Apenas hacían contacto visual; se sentaron muy junticos, muy en lo suyo. Noté que ambos tenían una manilla gris. Miré a mi esposo y él también tenía una gris, pero la mía era negra. Pensé que era algo de logística o de los lockers; no le di importancia.

Más entrada la noche, tipo 11:30, el DJ anunció que en 15 minutos iniciaría el show central de masaje.

—Voy al baño antes de que inicie —le dije a mi esposo.

Apoyé mis sensuales tacones plateados en el suelo y, sin querer, obstaculicé la entrada de la siguiente pareja que faltaba en esa mesa. Ese choque de nuestros cuerpos no fue solo físico, fue químico. Yo me disculpé, les di espacio y seguí para el baño.

Nota mental: ¡ella también tiene manilla negra!

Cuando la nueva pareja vio que yo regresaba, ambos se pararon para permitirme pasar hacia donde estaba mi esposo. Él también se había parado para recibirme.

—Uy, qué tan queridos —pensé.

Al estar más próxima al sofá, ella se me acercó y me dijo algo. Como la música estaba dura, me tapé un oído y le dije:

—¿¡QUÉ?!

Ella se inclinó y se acercó más, mucho más a mí. Podía sentir su respiración en mi piel.

—¿Estás emocionada por lo que sigue? —me preguntó.

Yo abrí los ojos, como procesando, mientras iba sintiendo su dedo dibujando lentamente la silueta de mi brasier hasta llegar al centro de mi pecho. Su dedo se metió en mi sostén, haciendo presión, de modo que todo mi seno quedó expuesto. Ella lo miró como si yo fuera algo comestible, volvió a mirarme a los ojos y me chupó el pezón.

¡Ohhhhh, wow! Eso fue muy excitante. No pronuncié palabra. Mi esposo me miraba atónito y excitado, mientras yo no sabía ni hacia dónde dirigir la mirada. Solo quería que me tomara mi otro seno y también se lo chupara. Con ese deseo latente en mi mente, comencé a sentirme tan mojada y palpitante que, cuando pude decir algo, lo único que me salió fue:

—Quiero sentirte dentro de mí —dije, mirando a mi esposo.

Jajaja, ella nos miró y se rio. El acompañante de ella se sentó junto a los dos tímidos, que estaban disfrutando de ver nuestro encuentro sin decir una palabra, solo acariciendose.

Ella se arrodilló.

—Recuéstate —me dijo.

No dudé un segundo en hacer lo que me pidió. Me recosté boca arriba. Ambos senos salían del sostén. Con mi mano corrí la tanga hacia un lado para invitar a mi esposo. Le señalé su erección, que muy obediente sacó para penetrarme. El éxtasis de sentir su entrada, en una explosión de sensaciones, competía con los carnosos labios que succionaban mi pezón.

¡Ohhh, qué locura, qué delicia!

¿Y el show de masaje?

No sé, no me di cuenta de cuándo inició ni mucho menos de cuándo acabó.

Ahí entendí la risita de hacía rato de la host.

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